Capítulo 17 – Mi nuevo compañero de habitación

 Hoy es domingo por la mañana y como el que no quiere la cosa ya he pasado la primera noche en mi nueva casa. No me he sentido raro en ningún momento, he podido dormir plácidamente y de un tirón. Hoy he quedado con mis compañeros de clase para salir a comer y aprovechar el domingo. Me levanto y lo primero que hago es pegarme una ducha de agua fría.

Mientras estoy cambiándome escucho una voz de fondo a través de la puerta. Es Shula comunicándome que puedo subir a desayunar cuando quiera. Yo la verdad que no doy crédito a lo que estoy viviendo, se me hace muy raro tanta amabilidad… No digo que sea anormal, simplemente que quizás no estoy acostumbrado a esto. Una vez acabo de cambiarme cojo mis cosas y subo para la cocina. Mientras voy subiendo las escaleras ya voy oliendo a café recién hecho. ”mmm…” Entro a la cocina y nos damos los buenos días. Intento ayudarla a llevar las cosas a la mesa pero se niega rotundamente.

Me siento en una de estas sillas enormes con ruedas incrustadas en esta larga mesa de madera maciza. Encima de la mesa tengo de todo, esto parece el fin del mundo… -galletas, pastel de zanahoria, cereales, fruta, huevos revueltos, café y zumo. Estoy impresionado, casi que no sé como agradecerle todo esto, pero creo que mi cara lo dice todo. Acabo de comer y le agradezco todo lo que ha preparado para mí.

Mientras voy saliendo por la puerta de la cocina para salir a la calle Shula me desea que pase un buen día y yo hago lo mismo. Conforme me incorporo a la acera, me pongo los cascos y un tema de Drake para hacerme el camino al metro más llevadero. Como punto de encuentro hemos quedado en la puerta de la escuela y luego ya decidimos para donde tirar. Llego a Manhattan y me dirijo para el punto de quedada, estamos todos menos Siuh la Coreana que aún no ha llegado. Estamos un rato hablando y decidimos ir a comer a un Turco.

En el grupo hay dos turcos Finda y Eyap y nos gusta la idea de ir conociendo la cultura y la gastronomía de todos los miembros de clase. Cuando por fin estamos todos decidimos iniciar la marcha hasta el restaurante. Se encuentra a una avenida y unas 6 calles así que decidimos ir echando un paseo. Vamos caminando, bromeando y haciendo mil tonterías. Formamos esa familia perfecta, hay que pensar que aquí tan sólo nos tenemos los unos a los otros y contra eso no se puede hacer nada, simplemente, aprovecharlo. Llegamos al restaurante y enseguida nos atienden y nos re dirigen a la mesa que habíamos reservado. Estamos en un rincón agradable y tranquilo, nadie nos molesta. Nos traen las cartas pero dejamos la elección a los turcos, ellos son los anfitriones hoy. Así que pedimos de los mejores platos típicos.

Entre risas y buenos momentos acabamos de comer y pedimos café turco (muy fuerte) y un licor típico. Nos levantamos de la mesa y brindamos todos juntos. Agradecemos habernos conocido y brindamos por muchos momentos más como éste. Hacemos un poco de sobre mesa pero en Estados Unidos no es como en España, las mesas se aprovechan rápidamente y enseguida te traen la cuenta. Salimos y nos vamos a caminar un rato para bajar la comida hasta que finalmente llegamos a un parque y nos sentamos en unos bancos para seguir charlando y hacernos unas cuantas fotos que permanecerán en el recuerdo para cuando nos hagan falta. Ya se hace un poco tarde así que decidimos irnos cada uno para su casa. Aún se me hace raro cuando voy a coger el metro. Ya no tengo que coger la J sino la Q. Como el que no quiere la cosa me planto en mi barrio judío y voy caminando felizmente hasta mi casa.

Entro por la puerta trasera y me voy directo para la cocina a saludar al matrimonio y me bajo para mi habitación. Mientras voy bajando las escaleras voy escuchando música que viene de mi cuarto y encima de mi estilo. Abro la puerta y me encuentro con mi nuevo compañero de habitación que está deshaciendo la maleta. Me saluda al entrar y yo me dirijo a el para presentarme.

Estamos hablando un rato y la verdad que hemos congeniado muy bien. Cierto es que ya me tocaba, porque no había tenido mucha suerte con mis compañeros de habitación… El es Alfred, un chico alemán que ha venido por un mes y medio a estudiar a la ciudad. Es más pequeño que yo, nos llevamos tres años. La verdad que me ha caído genial y creo que yo a el también. Llevamos un rato hablando y somos muy muy parecidos. Básicamente vestimos igual, escuchamos la misma música, sentimos lo mismo por Nueva York y la verdad, que saber que te vas a llevar bien con una persona con la que vas a compartir tu espacio tranquiliza bastante. Lo veo como mi hermano pequeño, como el hermano que debo proteger. Ya llevo un mes en la ciudad así que ahora debo coger yo las riendas y enseñarle todo lo que se.

Se nos cae la noche encima y yo voy a preparar la cena mientras él acaba de instalarse. Le pregunto si quiere cenar y el me contesta tímidamente que no me preocupe. Yo insisto puesto que acaba de llegar de un largo viaje y a mi personalmente no me importa hacer un plato más, así que le digo que no se preocupe y preparo la cena para los dos. Cuando le digo que la cena ya está casi lista se levanta muy efusivamente a preparar la mesa. Abro la nevera y me cojo una cerveza, le digo que el no puede que aún es demasiado pequeño. (nos reímos los dos un rato) Saco dos cervezas y nos ponemos a cenar mientras vemos en la televisión un programa de comedia norte americano.

Ya hemos acabado de cenar y nos subimos hacia arriba a tomar el fresco. Nos sentamos en unas sillas dentro de la carpa antimosquitos y mantenemos una conversación muy agradable y divertida. Hay que recordar que no habla igual el inglés un español que un alemán y viceversa, así que esto es un festival del humor. Se nos hace tarde y nos vamos a dormir. Mañana ya es lunes así que toca ir a clase. Una vez estoy ya en mi cama me hago un resumen de cómo me ha ido el día, siempre lo suelo hacer.

La verdad que hoy ha sido maravilloso. He estado rodeado de gente que casi ni conozco y me da la sensación que he estado con todos ellos toda la vida. Me encantan los amigos que tengo, me encanta el barrio donde vivo, me encanta la familia con la que vivo, me encanta esta ciudad y ya para rematar no me podía haber tocado un compañero de habitación mejor.

Todo fluye mejor de lo que esperaba, la verdad que no esperaba nada, simplemente quería vivir mi aventura y así lo estoy haciendo. Mañana es lunes y el viernes pasado nos dijeron en clase que nos tenían que dar una noticia, no ha todos, solo a unos cuantos. Pero que no nos preocupáramos porque era buena. Así que nada, me voy a dormir porque quiero que salga el sol ya.

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