El Nueva York de Sara

Hoy, en la sección de ”Vuestro Nueva York” entrevistamos a Sara, una española viviendo en Brooklyn, Nueva York.

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¡Empezamos!

1- ¿Cómo decidiste dar el salto a Nueva York? ¿Buscado o/y casualidad?
 La verdad que fue casualidad. Llevaba tiempo pensando en solicitar el Programa de Profesores Visitantes en Estados Unidos y Canadá. Es un programa a través del cual, maestros y profesores podemos tener la oportunidad de ir a una escuela americana y trabajar allí.
Yo tengo mi plaza en España desde hace nueve años, pero siempre había tenido curiosidad por vivir un tiempo prolongado fuera y mejorar profesionalmente, (soy maestra de inglés en España).
Así que cuando finalmente me decidí, aposté por solicitar el estado de Connecticut (el programa no ofrece todos los estados de USA y nunca, ofrece Nueva York). Mi asesor del Ministerio me ofreció un cambio a Philadelphia, porque en Connecticut al final no iban a salir plazas, y tras ir a Madrid y hacer las entrevistas para Philadephia, me ofrecieron otro cambio.
Esta vez a Nueva York, una de las profesoras que trabajaba en una de las dos escuelas que colaboran con el programa se volvía a España. Así que, como dije al principio, pura casualidad. Ni en mis mejores sueños lo hubiese pensado.
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2- Me gustaría que nos explicaras el proceso que sufriste desde que te levantas de tu cama de España hasta que te acuestas en tu cama de Brooklyn. 
 El proceso sería una mezcla de incertidumbre y miedo. Cuando finalmente me decidí a echar el programa de Profesores Visitantes, me levantaba muchos días pensando…
¿Pero qué has hecho?
¿Y si al final te seleccionan para irte?
No, no quiero que me seleccionen. Yo aquí lo tengo todo, pero en qué estaba pensando”…
Y miles de dudas y miedos similares. Todo este proceso comenzó en noviembre de 2015. Hasta el 21 de junio de 2016 no supe que me iba, y el 9 de agosto de 2016 ya estaba en Nueva York…
“buscándome la vida”
Porque obviamente, nadie va a hacer nada por ti. Hay millones de papeleos que hacer antes de irse (visas, burocracia…) y al llegar allí más de lo mismo. Pensar qué banco es el adecuado, número de la Seguridad Social, buscar un piso, etc…
Para mí, aquello fue de lo peor, durante esos primeros días. Reservé un Airbnb durante 10 días, y ese fue el tiempo que me di para encontrar una casa en la que vivir definitivamente. El Airbnb era de una chica majísima y estupenda que vivía allí.
Al menos, no estuve sola esos primeros días, y aunque no me conocía de nada, se portó fenomenal conmigo. Como he dicho, el proceso de encontrar casa, para mí fue lo más difícil. Durante todos esos días en el Airbnb, Craiglist, una web donde puedes encontrar anuncios de apartamentos, se convirtió en mi mejor amiga.
De todos los mails que mandaba a diario, sólo me contestaban a uno o dos, como mucho. Vi varios apartamentos, de hecho, el apartamento que finalmente se convirtió en mi hogar, fue el primero que visité.
¡Me encantó!
Pero decidí que tenía que ver más, para poder tomar una decisión. Vi auténticos cuchitriles… Y de uno, incluso me fui con miedo por el individuo que me lo enseñó. Pero finalmente, aposté por el primer apartamento, muy grande para ser Nueva York (porque normalmente los apartamentos son cajas de zapatos) y con una compañera de piso maravillosa que me ha ayudado un montón.
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3- Nueva York es un destino muy solicitado y hay mucha gente que sueña con trabajar y vivir en él. Me gustaría hacer hincapié en esto, para que la gente entienda que no es oro todo lo que reluce. (Tema de papeles, visados, encontrar alojamiento, etcétera).
Personalmente, creo que tanto si quieres venir a Nueva York, ya sea para estudiar o para trabajar, tienes que haber encontrado tu lugar de estudios o trabajo, antes de venir. Especialmente, si hablamos de trabajo.
Nueva York  es una ciudad maravillosa pero también es un lugar que va a exigir lo máximo de ti y te va a “despedazar” sin compasión si es necesario. Seguramente, haya gente que se lance a la aventura y le salga bien. Pero esto, no es igual para todo el mundo.
Mi consejo es buscar todas las opciones posibles antes de desplazarse aquí y vivir una mala experiencia. En mi caso, yo ya sabía cuál iba a ser mi escuela y mi salario (aunque estemos dentro de este programa, nuestro salario es el mismo que el de cualquier profesor americano).
También me gustaría decir, en este punto, que he tenido que escuchar frases como “te tienen que pagar bien, sino, no te habrías ido”. En fin, me fui porque quería salir de mi zona de confort, crecer personal y profesionalmente y ver mundo. El sueldo no es malo, pero al fin y al cabo, mes están pagando en función al nivel de vida de una ciudad que, en ocasiones, es ridículamente cara.
Así que, a fin de cuentas, termina siendo como cuando estaba en España: pago mi renta, ahorro, viajo y salgo a comer de vez en cuando. Pero no, millonaria no me voy a hacer ni aquí, ni en ningún sitio. Eso sí, millonaria en experiencias y vivencias, lo soy.
Y no podría ser más feliz por ello.
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4- Sabemos que tu profesión es la maestría. Explícanos un poco la diferencia entre la enseñanza en España y Estados Unidos. Cuéntanos un punto positivo que tiene la educación en España respecto a la Estadounidense y viceversa.
No puedo hacer una comparación muy completa en este tema. Mi escuela de Brooklyn, no sigue el modelo americano. Mi escuela es Independiente, Privada e Internacional y su currículum se basa en el Bachillerato Internacional. Un tipo de enseñanza a través de la cual se intenta que el alumno sea mucho más pensador, experimente, tome riesgos, etc.
Esta escuela me ha ofrecido una nueva visión de la enseñanza además de oportunidades como viajar a Costa Rica cada año, para realizar un viaje de inmersión en español con mis alumnos de 7ºGrado.
La escuela americana, propiamente, sé que lleva a cabo muchos test o pruebas estandarizadas a los alumnos que sirven para elaborar informes o estadísticas y ver cómo están los alumnos en las diferentes asignaturas. Pero no puedo hablar en profundidad de ello, porque, como ya he dicho, mi escuela no pertenece al sistema público.
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5- Me gustaría saber porqué decidiste vivir en el enorme barrio de Brooklyn. ¿Fue casualidad o una decisión premeditada? 
 Sí, fue una decisión premeditada. A parte de que mi escuela está en la zona de Carroll Gardens, en Brooklyn, no quería vivir en Manhattan. Quería poder llegar a la escuela caminando, a ser posible. Además, había encontrado a un chico, que después se ha convertido en un gran amigo, Luis, que trabajaba (y trabaja) en mi misma escuela y que vivía en Brooklyn, concretamente en la zona de Park Slope.
Él me comentó que iba todos los días caminando a la escuela y que, si me gustaba hacer deporte, tenía Prospect Park al lado de casa. Así que centré mi búsqueda ahí, en Park Slope.
De hecho, el Airbnb en el que estuve los primeros diez días también estaba en esa zona. Cierto es que Park Slope, como está ocurriendo ahora con muchas zonas de Brooklyn, son bastante caras en cuanto a alquileres (como ya he dicho anteriormente, yo comparto piso).
Pero, por mucho que ganes en Nueva York, buena suerte si quieres vivir solo/a. Pero a mí, me compensa con creces y soy feliz allí.
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6- Los que hemos estado en Nueva York, sabemos que pasan cosas increíbles y catastróficas cada día. Cuéntanos la cosa más maravillosa que te haya pasado en al ciudad y la cosa más negativa a día de hoy.
 Creo que no podría elegir una sola cosa, todos los días pasa algo increíble. Desde que salgas de casa y en tu calle este montado el set de rodaje de una serie de Netflix, que veas a la mujer de George Clooney haciendo compras en el Soho, o que tus alumnos te dediquen unas palabras de cariño.
Pero como ya he dicho, Nueva York es una ciudad que te lo puede dar todo pero que, también, te puede tirar en una esquina. Y eso es lo que peor llevo, ver toda la gente que está tirada en la calle, pidiendo ayuda o unas monedas.
Lo paso muy, muy mal. Mis amigos lo saben. Es algo que me ha afectado de siempre, desde bien pequeña. Me gustaría ayudar a todos y no tener que ver a gente sufrir así, porque todos somos iguales y somos personas.
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7- A la gente le encanta saber como viven los New Yorkers en su día a día. Es una cosa que cuando vas de vacaciones no se puede detectar ni aclarar con certeza. ¿Te animas a contarnos como sería un día de rutina desde que te levantas hasta que te vas a dormir en la jungla de cristal?
 Mis días son muy simples, durante la semana. Me suelo levantar a las 6am para ducharme, prepararme, y sobre todo, desayunar con tranquilidad.
Sobre las 7:25am o así, salgo de casa dirección al colegio, lo que me lleva 20-25 minutos caminando. A las 8am tengo que estar ya en la escuela.
A las 4pm, normalmente salgo. Voy al gimnasio, y de ahí, para casa.
Hago la cena y la comida para el día siguiente, después, un poco de Netflix o alguna peli y a dormir. Durante la semana, paso los días muy relajada. Si tengo alguna visita, me voy después del cole a ”turistear”, a veces, a algún concierto que caiga entre semana o a hacer alguna compra.
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8- Todos sabemos que los fines de semana son para desconectar del estrés y de las obligaciones. Va bien hacer cosas diferentes cada fin de semana, pero todos tenemos algún plan o lugar preferido que repetimos sin parar. ¿Cuál sería tu plan favorito en Nueva York para pasar un fin de semana genial?
 El fin de semana es para desconectar. No concibo un fin de semana sin hacer un brunch con amigos, o ir a Smorgasburg (en Williamsburg de Abril a Octubre).
Coger mi cámara e irme a fotografiar la ciudad, visitar algún lugar nuevo que no haya conocido todavía, asistir a algún evento del que me he enterado gracias a la revista Time Out New York, visitar alguna nueva exposición, salir de fiesta o comerme algún helado de formas o tamaños imposibles.
Nueva York tiene algo muy bueno y es que siempre, siempre, a cualquier hora, cualquier día, tienes algo que hacer.
Es imposible aburrirse o decir: “oh… no tengo nada que hacer”.
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9- Cuándo llegaste a tu piso de Nueva York, ¿qué te impactó respecto al de España? (costumbres, arquitectura, vecinos, mobiliario, etc…)
 He de decir que me encantan las Brownstones (las casas, normalmente de color marrón con la escalinata delante). Me alucinan y les hago fotos todo el tiempo. También me encantan los edificios del Soho y me encanta ir a diferentes puntos de la ciudad para ver el Skyline con diferentes perspectivas.
En cuanto a mi apartamento en concreto, como ya he mencionado más arriba, es grande para lo que es Nueva York. Todo el mundo lo dice cuando lo visita. Ya que, normalmente, en esta ciudad, los apartamentos son cajas de zapatos. Recuerdo en algunos de los que visité antes de decidirme por el mío, que en las habitaciones sólo entraba la cama. Nada más. No había espacio en los laterales ni nada similar. Así que no podría sentirme más afortunada con mi casita.
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10- Sé que eres una chica deportista y que sobre todo te encanta salir a correr. Todos sabemos que Nueva York está repleto de parques y zonas verdes para practicar este maravilloso deporte. ¿Con cuál te quedas tú? Y porque.
 Yo corro siempre en Prospect Park. Me encanta correr allí, ya que es un parque grande (fue diseñado por los mismos arquitectos que crearon Central Park) que te permite hacer bastantes kilómetros con solo una vuelta y en el que, a pesar de haber gente corriendo siempre, no está lleno.
En Central Park he corrido una vez, y me gustaría repetir, ya que esta primera experiencia no fue la mejor. Primero un señor me llamó gilipollas, en inglés, claro, porque él iba con su bici y yo crucé corriendo (crucé respetándolo a él, por supuesto, pero no le sirvió).
Después continué corriendo y por mi “carril” venía de frente una señora que se puso a gritarme a medio kilómetro, que me quitase de su camino…
¿Hola? Ni que me quisiese chocar con ella…  Así que creo que debo repetir.
Otra zona que me parece estupenda para correr, pero en la que aún no lo he hecho es la del Hudson River Park. Creo que es otro lugar por donde se puede correr tranquilo y, además, con vistas.
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11- Nueva York está repleto de restaurantes y cafeterías de todas las culturas y formas. ¿Nos cuentas las tuyas? Cuéntanos tu cafetería preferida y lo que te gusta comer en ella, y lo mismo con un restaurante. La gente siempre pregunta por sitios especiales y diferentes, así que estas dos recomendaciones de una persona que vive allí, les irá genial para que la apunten en la lista para su próximo viaje. 
Aquí podría explayarme muchísimo, pues soy bastante “foodie” pero…
¡Elegiré algunas!
Como cafeterías me encanta Gather, en Park Slope y tomarme un buen capuccino con alguno de los dulces que tienen. Por ejemplo el Chocolate Cake un poco picante, también Court Street Grocers, normalmente voy los miércoles a tomarme un café con Luis en alguna hora libre que tenemos en el cole, siempre tienen mucha variedad de dulces que están riquísimos. Nosotros vamos a la que está al lado de nuestra escuela, en Court Street (en la zona de Carroll Gardens).
En cuanto a restaurantes, podría empezar una lista interminable pero por decir alguno de los últimos a los que he ido mencionaré Two Hands en Mott Street(Manhattan), donde mi plato favorito es Zoe’s Plate.
The Butcher’s Daughter, tiene varias localizaciones, donde todo está bueno y además es vegano.
Jack’s WifeFreda en Manhattan, Black Tap,con varias localizaciones en Mahattan y donde tanto hamburguesas como ensaladas están espectaculares (y sus “Crazy Shakes” son muy instagrameables).
Sweet Chick (suelo ir al de Williamsburg) con su pollo con waffles, Max Brenner en Manhattan y, aunque podría seguir, mencionaré en último lugar ButtermilkChannel en Brooklyn, una French Toast de quitar el hipo.
Hasta aquí la entrevista de Sara.
Nos ha encantado conocerte un poquito más y que nos hayas enseñado tu Nueva York.
¡Muchas gracias!
Si te apetece salir en la sección de ”Vuestro Nueva York”, puedes ponerte en contacto conmigo escribiéndome a: elnuevayorkdejoseph.com

Jamás me sentí turista en Nueva York

Tenía ganas de vomitar un poquito un par de palabras aleatorias, pero no encontraba el momento. Los que me seguís por Instagram: @elnuevayorkdejoseph sabréis que voy un poco bastante liado. Si no me seguís, muy mal, cuando acabéis de leer os invito a hacerlo.

Ya sabéis que he vivido en dos ocasiones en Nueva York, (estudiando/trabajando). La primera vez que fui, fue a estudiar, estaba muy emocionado. Por fin se iba a cumplir el sueño de mi vida, el que tanto tiempo llevaba esperando.

Me fui a vivir con una familia americana a un barrio de Brooklyn, el cual, a día de hoy, lo siento mío.

La cuidad me atrapó de repente. Lo que un día soñé en España en aquel momento era una puta realidad, de las que te dan espasmos de placer.

Con tan solo poner un pie en mi barrio, yo ya me sentía negro, rapero, malote.

¿Cómo iba a sacar el palo selfie para tomar una foto? Es broma, jamas he utilizado eso, pero en el caso de haberlo hecho, quizás me lo hubiese tragado.

Mi vida en la ciudad iba creciendo. Iba conociendo mucha gente, muchos lugares, y en el barrio me empezaban a conocer. Me veían día tras día en los supermercados, lavanderías, restaurantes, hasta que al final se animaron a preguntarme cosas.

Ellos ni por asomo creían que yo venía de España, deberían pensar: ¿qué coño se le ha perdido a este aquí?

Siempre me decían que pasaba por norte americano. Soy muy alto, ojos claros, blanco de piel, y no entendían que hacía yo en ese barrio.

Los días pasaban y cada vez me molestaban más los turistas. Cierto es, que a mi barrio no llegaba ninguno, pero pensar que yo estudiaba en todo el centro de Manhattan.

Esa parte que colinda con Times Square, esa zona que me da dolor de barriga. Esa plaza llena de palos selfies, espectáculos ridículos, tiendas carísimas y paneles de luz gastando electricidad infinita.

Recuerdo salir del metro e ir caminado entre los turistas con mis cascos puestos, mi café para llevar y mi mochila de la escuela. Siempre llego tarde a los sitios, y no iba a ser menos en Nueva York.

Esquivando a los turistas yo me creía un New Yorker más, hasta me empezaban a dar asco las mismas cosas que a ellos.

Visité cosas medio obligado. Me dejaba llevar viendo esas cosas que todo el mundo va a ver a Nueva York, pero a mí, sinceramente, no me decían nada.

Desde el primer momento yo era de allí. Jamás saqué el plano del metro en medio de una estación, prefería llevarlo disimuladamente en mi móvil. Jamás iba caminando por la calle mirando la punta de los rascacielos, prefería sentarme en un banco y dibujarlos a lo lejos. Jamás he caminado tranquilamente por Manhattan, siempre voy corriendo como aquel que llega tarde al trabajo.

Creedme, jamás he hecho nada de eso a posta, jamás. Me he dado cuenta de todo eso cuando llegué a españa, y me daba cuenta de que mis fotos no eran como las de todo el mundo, que no tenía ninguna foto tocándole los huevos al toro más cotizado de la baja Manhattan, ni ninguna foto tocando la aguja a lo lejos del Empire State.

A veces me pregunto: ¿habré vivido allí en otra vida?

Lo que me gusta a mi de Nueva York, no le gusta ni al 70% de las personas. Pero para mí no es un problema, si no todo lo contrario. Mientras todo el mundo está perdido por la quinta avenida, nadie me molesta mientras estoy perdido por cualquier callejón de Brooklyn.

Amigos, familia, conocidos, siempre me hacen la misma pregunta.

¿No té costó adaptarte a una ciudad tan enorme cómo Nueva York?

Y yo siempre respondo lo mismo…

-No se si me adaptaré algún día a vivir en España.

Cada año cojo el avión dos veces para volver a mi otro hogar.

Esa sensación de aterrizar en el JFK, coger el metro, bajarme en mi barrio, saludar al “paqui”, a la de la lavandería, al de la pizzería… Llegar a una casa en la que me esperan con los brazos abiertos, me hace entender que no soy un turista, que yo pasé por ahí y dejé huella.

La diferencia es que mis compañeros de casa del primer viaje, fueron a vivir la experiencia, y ahora están en su país de origen tan tranquilos con una aventura más a las espaldas.

Mi caso, es enfermizo. Es una lucha constante en mi cabeza que sufro día tras día. Con el tiempo, estoy aprendiendo a llevarlo mejor, pero también os digo, no me dejéis un año sin Nueva York, porque muero.

Cuando tienes una vida al otro lado del charco, de la misma manera que tengo mi vida en España, creedme que duele.

Yo soy muy intenso, muy mucho. Y lo vivo todo al máximo, porque para vivirlo a medias, permítame que te diga que prefiero no vivirlo.

Yo tengo ahí una vida esperándome, por eso jamás me sentí turista. Cada año, la historia continúa. Nuevas personas, nuevos escenarios.

Gracias Nueva York. Tú has sacado lo mejor y lo peor de mí. Jamás me lo pusiste fácil, pero jamás me rendí.

PD: Un saludo a todos los turistas de Nueva York.

Un puto 365 más 


Pasa el tiempo tan rápido, tan sumamente rápido, que me da miedo. Me da miedo no llegar a hacer todas las cosas que pasan por mi cabeza, todos esos proyectos que quedan por ejecutar, uff, que puto miedo. 

Hace ya un puñado de años que la navidad me da dolor de cabeza. Bueno, tan así no, digamos que es una situación un tanto contradictoria. 

Por una parte me gusta el ambiente que hay por la ciudad y tal, pero poco más. Ni decoro mi casa, ni nada de nada, me da bastante pereza. 

Comemos como si no existiera un mañana y felicitamos a la gente que no miramos a la cara el resto del año. 

Esto de la navidad es como cumplir años, que todo el mundo te felicita a pesar de no haberte hablado durante el resto del año. Y no, no te felicitan porque se han acordado de ti, no, te felicitan porque el cabrón de Facebook se lo ha chivado. 

Recuerdo cuando era pequeño, me chiflaba toda esta mierda. Me encantaba decorarlo todo, los teatros de navidad del colegio, las comidas con primos, hermanos, abuelos, tíos, pero ya no. Sinceramente ya falta mucha gente, y ya nada es como antes. Hay que hacer un esfuerzo por los peques de la casa, pero poco más, tampoco voy a forzarme a hacer algo que no siento, porque estaría engañándome a mi mismo, y no me mola. 

Después llega esto de fin de año. ¿Qué coño es esto? ¿Hay una puerta para salir de un año y entrar en otro? ¿O cómo va esto? No creo en las barreras, en los límites, o en las tonterías de poner nombre a todo. 

Dan las doce y todo el mundo se abraza, todo es perfecto. Sales de fiesta y te bebes hasta el agua de las fuentes. Todo el mundo te abraza, te felicita. Esa misma gente que ves cada día el resto del año y no te dicen ni buenos días. No me gusta la hipocresía, me gustan las cosas de verdad, auténticas, del día a día. 

Siempre he dicho que un gran proyecto crece día a día. Trabajo constante y dedicación. Pues eso hay que hacer también con las personas, cuidarlas cada día y quererlas los 460 días del año. Si, 460.¿365 días porqué? Ya estamos poniendo etiquetas y nombre otra vez a todo, que pesadez. 
Yo es que soy demasiado anti sistema, como para que venga alguien a decirme cuando se supone que tengo que celebrar algo, ya lo que me faltaba. 

Va venga, que no soy tan cabrón. Que a mí también me toca agachar la cabeza de vez en cuando y pasar por el aro. Eso sí, solo paso por la gente que me importa, nada más. 

Yo os invito a que celebréis cada día de vuestras vida, a que celebréis igual los lunes que los viernes, a que valoréis igual una noche buena que un domingo comiendo en familia. 

Que yo lo que quiero decir con todo esto, es qué, si nos centramos en vivir días puntuales, nos perdemos muchos más. 

Que también se pueden vivir estos días y los demás, también es compatible. 

Hay que luchar todos los días del año. Yo por ejemplo, no soporto el conformismo. Y creedme, en muchas ocasiones, me encantaría ser conformista. 

Lucho cada día por ese trabajo que me haga feliz cien por cien, por esos momentos de mierda que a mí me llenan de felicidad. Algo bueno tengo, y es que las cosas que me hacen feliz, no valen a penas nada. 

Ya sea en mi país de origen o en cualquier otra ciudad, que soy la persona más feliz del mundo con un café para llevar, una buena lista de música en mis oídos y mi cámara capturando momentos por la calle. 

Sentarme en un banco dibujando en mi blog un edificio, una situación callejera, también me vuelve loco. 

No hablemos de viajar. Esa droga en la cual vivo atrapado día tras día. Tengo un problema, y lo reconozco. Viajo tanto al mismo sitio que me pierdo otros miles. Pero creedme, estoy luchando para abrir mi campo visual. Pero necesito ir a Nueva York muy a menudo a coger aire, a coger inspiración. 

Quería vomitar un poco todas estas sensaciones y he decido hacer este post. ¿Imaginaos todo esto por las stories de IG? También podría haber hecho un vídeo para YouTube, pero estoy aprovechando ahora entre turrón y polvorón. 

No me matéis. Entre el otro día diciendo que no me gusta roma y ahora con el rollo de la navidad, me estoy cavando mi propia tumba. 

Al final he soltado cosas así al azahar, pero así soy yo señores. Que empiezo hablando de ensaladas y acabo hablando de cimientos de hormigón. 

De todo corazón, os deseo lo mejor, cada puto día de vuestras vidas. Que valoréis esos momentos mágicos que están ahí cada día y que no sabemos apreciar porque estamos pensando en chorradas. 

Un abrazo grande a todos y todas.

Habrá cosas en las que coincidamos, habrá otras en las que no. Pero yo no he venido aquí a caer bien a nadie, ni a venderos la moto, de la misma manera que no quiero que me la vendáis a mi. 

Me gustáis así, como sois, con vuestros defectos y virtudes. Porque señores, así es la vida. Existe un mundo de calle, el postureo de IG está muy bien, pero no es real, no vivimos sumergidos entre viajes y comidas bien presentadas, somos algo más que eso. 

Caminemos juntos y compartamos, que compartiendo se abre la mente, se aperende mucho más.

Feliz vida pequeños saltamontes. Un abrazo de un bohemio loco, de esos de Brooklyn, de los que se sientan en las escaleras del porche mientras dibuja a la vecina de enfrente bailando dembow dominicano. 

Liebster Awards 

Hola a todos familia, hoy os traigo algo diferente. He sido nominado por la viajera: Berta para participar en este fantástico reto para dar a conocer nuestros blogs. Me encanta la idea, sinceramente. Entiendo todo el “currazo” que hay detrás de cada POST, así que si podemos llegar a más gente con esta iniciativa, me parece fenomenal.  


Este reto consiste en contestar a las preguntas que me ha preparado Berta. Ante todo, darle las gracias por haber pensado en mi. Seguidamente, yo tendré que preparar unas nuevas preguntas y nominar a más gente. Y así, nos vamos conociendo y descubriendo todos un poco más. 

Así que sin más preliminares, ¡empezamos!

BLOG DE BERTA: bertainexpedition

INSTAGRAM DE  BERTA: bertainexpedition

Aquí van mis respuestas a las preguntas de Berta: 

1 – ¿Mantienes la amistad con alguien que hayas conocido viajando? 

– Si, siempre intento que sea así. A lo largo de los años he ido conociendo a gente maravillosa que no quiero que se vaya de mi vida. También es cierto que he conocido a gente maravillosa que no he vuelto a ver ni a saber de ellas. La vez que más gente he conocido, fue cuando me marché a estudiar a USA. Mantengo el contacto con todos los profesores, compañeros de casa y de clase. Con unos más que con otros, pero siempre intentamos mantener una bonita amistad por internet (hasta que decidamos volver a vernos en algún lugar). 

2 – ¿Alguna vez te has perdido en una ciudad mientras hacías turismo? 

– La verdad que soy bastante bueno orientándome por los sitios, debido a que soy muy observador. Como buen amante de la arquitectura, me voy fijando en cada puñetera fachada, tejado, puertas, escaleras, columnas… Pero también me encanta hablar, así que a veces me despisto.  Y así fue, estuve 5 horas de reloj buscando mi coche por la ciudad de Toronto (CANDÁ). Anduvimos toda la ciudad descubriendo rincones y no había manera de encontrar el coche. Por cierto, nos multaron por dejarlo estacionado en la puerta de un HOTEL. ¡Ah! Y nos volvieron a multar de vuelta a USA por sobrepasar la velocidad. Así que nada, la ciudad muy bonita (hahaha). 

3 – ¿Algún destino te ha dejado con mal sabor de boca? 

Si tuviera que escoger uno, a día de hoy, creo que escogería ROMA. Más que mal sabor de boca, diría que un poco decepcionante. Es una ciudad preciosa, lo reconozco, pero para mi gusto, la vi sin personalidad y demasiado llena de turistas. Me encantaron los monumentos arquitectónicos y sus callejones, pero en general, ese olor a perfume y a tiendas caras, no me gustaron nada. Yo soy muy especial en los gustos, y muy mío, así que no volvería. Sin embargo, en ese mismo viaje estuve también en NÁPOLES, y quedé enamorado. Mucho más de mi rollo, volvería una y otra vez. Yo lo catalogué como el Brooklyn Europeo. 

4 – ¿Qué lugar sin ninguna duda recomendarías a alguien? Un restaurante, un bar, una cafetería o algún rinconcito con encanto. 

– Podría recomendar muchísimos sitios, pero solo voy a recomendar uno, que para mí, es muy especial. Y sí, en NUEVA YORK, soy el tonto de ésta ciudad, que le vamos a hacer. En mi primera vez viviendo en Nueva York, rodé por muchas casas con muchas familias diferentes. En la última casa que estuve viviendo, en BROOKLYN, como no, descubrí una cafetería que me enamoró. No se si lo relacioné a mis últimas semanas antes de volver a España, pero quedé enamorado de aquel sitio. Una preciosa cafetería con mi decoración industrial preferida y con un fantástico patio interior lleno de plantas. Desde su cristalera veía un cruce de calles donde no paraba de pasar gente, de suceder historias. La cafetería se llama QATHRA CAFE, tengo un post completo de este rincón pinchando aquí

5 – ¿Si mañana te dijera tu jefe/a, te regalo un billete a donde “usted elija” qué destino escogerías? 

– Supongo que con esta pregunta te refieres a unas “vacaciones” y no a un destino para vivir. En ese caso… Escogería AUSTRALIA. Tengo muchísimas ganas de ir. Cogería una auto caravana y empezaría a recorrer rincones, a coleccionar amaneceres y atardeceres, a surferar esas olas de escándalo, a dibujar su arquitectura en mis cuadernos con un buen café, y seguro que caería algún tatuaje nuevo. 

6 – ¿Has repetido alguna ciudad porque te apasiona? 

– ¿Hace falta decirlo? (hahaha) Si, por supuesto que si. He vivido en dos ocasiones en Nueva York, y repito cada año un par de veces. Llevo ya un puñado de años repitiendo. No me cansaré nunca. Es mi pulmón, mi musa, mi inspiración. 

7 – ¿En qué te basas o guías para elegir el siguiente destino? 

– Vivo en medio de la playa y la montaña, a 10 minutos en coche de cada cosa. Puesto que me encanta ir por estos dos lugares a desconectar y a evadirme, no suelo viajar a sitios de playa ni montaña. Me gusta en momentos puntuales. Por ejemplo, el año pasado me fui a la aventura a subir un pico con mi mochila de 22kg cruzando hasta Francia durante tres días. Sin móvil, con la tienda de campaña, y con algo de comida. Lo que me cabía en la mochila vamos. Por otra parte, llevo toda la vida recorriendo España con mis padres y mis hermanas, y siempre por la costa. Playas, piscinas, apartamentos, paseos y demás. Así que hoy por hoy, busco ciudades. Me baso en ciudades con encanto, con arquitectura, con street art, con cosas de esas bohemias que me molan tanto. Soy más de grandes ciudades con metro, con mucha gente, con muchas historias. Soy muy frenético e hiperactivo, y ese rollo es el que me mola. 
8 – ¿Eres de los que intenta relacionarse con locales o te consideras algo tímido? 

– Para nada, no soy nada tímido, todo lo contrario. Me encanta relacionarme con la gente local, saber de sus cosas, de sus costumbres, de sus culturas, de todo. No tengo problema, enseguida entablo una conversación con cualquier persona en cualquier lugar. Me encanta, no asimiliaria viajar sin ese concepto. 

9 – ¿Si cierras los ojos y piensas en viajar, qué es lo primero que te ha venido a la mente? 

– Momento aeropuerto. Mi madre llorando en el control, mi padre nervioso, mi hermana mediana mirándome, y yo a punto de coger un avión a madrid y seguidamente otro a Nueva York. Mi primera vez viajando solo, tan lejos, por mucho tiempo. Ese fue el viaje que cambió mi vida. 

10 – ¿Dónde y con quién pasaste el momento más divertido mientras viajabas? 

La verdad que he tenido muchos, pero así a destacar… Me voy a decantar por Londres… Ahora lo recuerdo divertido, pero en aquel momento no lo fue tanto. Aquel viaje fue una locura… Me iba a hacer unas prácticas a USA y el recorrido fue el siguiente: Cogía el ave en mi ciudad (Tarragona) y me iba para Sevilla dos días. De sevilla cogia un avión para Madrid y de Madrid otro para Londres. En Londres estuve una noche y un día, y de ahí ya tenía que coger el vuelo hasta USA. Yo tengo muchas cosas buenas, pero también muchas malas, y una de ellas, es que no soy muy puntual que digamos… Salimos de la casa de Londres un poco tarde, cogimos el metro aún más tarde, así que llegamos al aeropuerto súper tarde. Y si, perdimos el avión, me quería morir. Nos querían hacer pagar una burrada, pero al final dando pena, conseguimos otro vuelo al día siguiente por la mañana. Mi maleta estaba embarcada desde que salí de sevilla, iba con lo justo en la maleta de mano. Me acababa de duchar en Londres. Así que pase la noche durmiendo en un banco del aeropuerto tapado con mi toalla mojada. Tuve que pedir una bolsa de emergencia en la que te daban: una camiseta de algodón blanca, cepillo de dientes, desodorante y demás. Así que llegué a USA hecho un cromo. Ahora lo recuerdo como una anécdota divertidísima. (hahaha) Todo esto lo viví con con un amigo y una amiga que conocí cuando estudiaba en New York. 

11 – ¿Ventanilla o pasillo? 

– Pues las dos. Si son vuelos por Europa no muy largos, prefiero ventanilla. Pero si son vuelos internacionales, prefiero pasillo. Cada año cuando voy a USA siempre cojo pasillo. Soy muy nervioso y necesito levantarme cada dos por tres. Necesito caminar, beber agua, estirarme. Y sobre todo, sacar las piernas por el pasillo, porque mido casi 1.86. Y si, siempre que me quedo dormido la azafata me pilla los pies con el carrito. (hahaha) 

Y estas han sido mis respuestas. 

Y mis nominados son: 

– caminando por Nueva York 

– maletas lejanas

– viajando entre rascacielos 

– viajeros confesos 

– que nos quiten lo viajado 2013

– mas Edimburgo 

LAS REGLAS: 

Para poder recibir el premio deben seguir con la cadena de nominaciones de los Liebster Awards y hacer lo siguiente: 

1 – AGRADECIMIENTO A LA PERSONA QUE TE NOMINÓ CON UN ENLACE A SU BLOG Y SEGUIRLO. 

2 – PUBLICAR UNA IMAGEN DEL LIEBSTER AWARD EN TU BLOG.

3 – RESPONDER LAS 11 PREGUNTAS QUE TE HACE EL AUTOR/AUTORA DEL BLOG QUE TE NOMINÓ.

4 – NOMINAR ENTRE 5 Y 11 BLOGS, DEPENDIENDO LA CANTIDAD DE SEGUIDORES. 

5 – PROPONER TUS PREGUNTAS A LOS BLOGS NOMINADOS. 

6 – ENUMERAR LAS REGLAS DE LOS LIEBSTER AWARDS.

7 – AVISAR A LOS BLOGS QUE FUERON NOMINADOS. 

8 – VISITAR CADA UNO DE SUS BLOGS CON LOS QUE FUISTE NOMINADO Y SI QUIERES PUEDES SEGUIRLOS. 

9 – UNA VEZ QUE HAYAS RESPONDIDO TUS PREGUNTAS Y NOMINADO A TUS PRIMEROS 5 BLOGS, ERES ACREEDOR DE TU LIEBSTER AWARD. 

10 – PUEDES SER NOMINADO MÁS DE UNA VEZ. 

MIS PREGUNTAS PARA LOS NOMINADOS SON: 

1 – ¿Hotelero o mochilero? 

2 – ¿Tienes algún viaje que te haya cambiado la vida? Si es afirmativo, explícame la razón. 

3 – Explícame lo más trágico que hayas vivido en un viaje. 

4 – Lo más bonito que te ha pasado viajando ha sido _____? 

5 – ¿Has viajado solo/a? 

6 – ¿Qué no puede faltar en tu maleta? 

7 – País favorito. 

8 – Lo que menos te gusta a la hora de programar un viaje. 

9 – ¿Dónde vivirías por un año? 

10 – ¿Qué le dirías a una persona que no ha viajado nunca? 

11 – ¿Has estado en Nueva York? Si es afirmativo, explícame un lugar que te haya enamorado de la cuidad, que no sea para nada turístico. 

Éstas han sido mis preguntas, gracias a todos por leerme. 

Yo soy de barrio, yo soy de Brooklyn

Cuantos lugares escondidos por el mundo y qué poco tiempo para encontrarlos.

Soy un loco empedernido del viaje, y pisando el refrán de: ”Nunca digas de este agua no beberé”  Yo hace tiempo que encontré mi rincón en el mundo.

Los que ya me conocéis, sabéis que soy el loco de Brooklyn, y los que no, ya os lo digo ahora.

No siento que estoy en Nueva York hasta que pongo un pie en Brooklyn, si señores, así es. Debo decir que hace muchos años cuando llegué por primera vez a Brooklyn a estudiar, tuve mucho miedo, demasiado. Veía el barrio peligroso y yo psicológicamente era muy joven para aquel choque tan bestial.

¿Pero sabéis qué? 

Me hice de piedra, de acero.

Para los que llegáis nuevos al blog, por aquí os dejo MI HISTORIA CON NUEVA YORK y por aquí os dejo MI AVENTURA AMERICANA en la que os explico capítulo a capítulo mi vida en la ciudad.

He vivido en muchísimos barrios de Brooklyn y en un par en Manhattan, pero sin duda, me quedo con Brooklyn. Sintoniza bien con mi personalidad, con mi forma de ver la vida. Brooklyn es enorme, más que Manhattan. 

Dividimos el barrio por zonas. Para que os hagáis una idea, cada zona representaría un pequeño pueblo en el que todo el mundo se conoce.

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Eso me pasa a mi cada vez que vuelvo a mi barrio, que me siento como en casa. Si buscas mi barrio en internet te dirá que la tasa de criminalidad es bastante alta.

¡No te asustes!

Si yo no lo hago, tu no tienes porque hacerlo. Simplemente, son unas estadísticas que alguien decidió escribir en algún momento de su vida. No me gustan las etiquetas, me gusta descubrir las cosas, me gusta mi opinión personal. Todos somos diferentes, y cada uno lo ve desde un punto de vista totalmente paralelo al nuestro.

Me gusta mi barrio porque me se la vida de cada vecino y en verano me invitan a sus barbacoas. Me gusta mi barrio porque tenemos un parque natural propio y ningún turista sabe que existe. Me gusta mi barrio porque no hay turistas. No me gustan los turistas. A veces pienso que en algún momento de mi vida lo fui y me entra dolor de barriga. Si os digo la verdad tampoco lo fui mucho. Alguna foto que otra de ”postureo” turístico, pero se me pasó la tontería enseguida.

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Por eso a veces odio Manhattan, porque los turistas son pesados, son cansinos, molestan un poco, y por su culpa los precios son inflados en casi toda la isla. Odio que me paren por la calle para venderme autobuses turísticos de contrastes o alguna entrada para visitar el mirador de algún edificio típico.

¿Estamos locos?

Ves a mi barrio y verás lo que es un contraste de realidad.

¡Boom! Así, en toda la cara.

¿Enserio hay gente que va hasta Nueva York y realmente se cree que la gente vive en Times Square y que los americanos se alimentan de hot dogs?

Pues si, la gran mayoría de gente lo piensa.

¿Y sabéis que es lo peor?

Que vuelven a su país de origen con esa idea.

¿Y sabéis lo que aún es más fuerte?

Que van contando por ahí esa mentira y la gente se impregna de esa ”trola” y cuando deciden visitar la ciudad vuelven a cometer el mismo error. Y así, la bola de nieve cada vez se hace más y más grande pintando un Nueva York de mentira, que no existe y que todos los new yorkers odian casi tanto como yo.

Por eso me gusta mi barrio, porque ahí todo es real, porque ahí todo lo que pasa, pasa de verdad, sin bolas de nieve.

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Las películas hacen mucho daño. Al final todo es marketing, y se vende el producto que la gente conoce, el producto que la gente quiere comprar.

Me dejo llevar y me pongo de mala leche, pero no me lo tengáis en cuenta, así soy yo, para decir mentiras prefiero no escribir nada.

Es una opinión personal, pero la gente se deja llevar por la primera impresión y se pierde la esencia interior. Queda mejor la foto montado en un caballo maltratado de Central Park, que en un barrio perdido que no ha salido en ninguna película.

Me mola comprarme el café de un dólar en el badulaque de mi barrio. Por la mañana me lo vende mi gran amigo el árabe y por la tarde me atiende su compañero el indio.

Me mola hacer la colada en la lavandería asiática de mi barrio, también me encanta comprarme una cerveza en la bodega ecuatoriana mientras espero a que se seque la ropa.

Me mola el supermercado dominicano de mi barrio mientras hago la compra bailando dembow.

Me mola comprarme una sartén en la ferretería de mi amigo norte americano de 70 años.

Todo eso es lo que me mola, lo que un turista no puede ver ni sentir en un viaje relámpago de siete días haciendo lo que otro turista le ha dicho que haga.

Me mola cuando vuelvo a casa en el metro rodeado de gente de clase media, de clase baja. Relacionarme con artistas y cajeras de supermercado, con albañiles, con fontaneros o yo que se, con alguna cocinera.

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¿Realmente creéis que todos son ejecutivos en la gran manzana?

¿Que todos van con corbata y una falda de tubo?

Otra vez las películas os han inculcado una dosis de irrealidad.

Si te paseas por las zonas financieras, lógicamente encontrarás ejecutivos, de la misma manera que los encontrarás en otros países, pero no son como las ratas de Nueva York, en este caso, no están por todas partes.

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Para mi Nueva York es sobrevivir a una lucha diaria y constante. Una ciudad sumamente enorme y difícil no apta para cobardes y gente sin ganas de luchar y superarse día tras día.

Si vomito todas estas palabras chillando tanto, es porque realmente se de lo que hablo.

Recuerda que la idea que te llevas en tu viaje de una semana, no es Nueva York, ni por el asomo de los asomos.

Y con todo esto no quiero decir que no salga de mi barrio, no os precipitéis. Me encanta Manhattan, Queens, The Bronx, y no, la isla perdida no me gusta mucho, demasiado tranquila para mi nervio.

Pero si que es cierto que allá donde voy intento evitar al máximo todas las zonas turísticas porque me ponen bastante nervioso. A veces no me queda otro remedio, que tampoco pasa nada, que siempre llevas a alguien nuevo que quiere ver lo típico y es lo más normal del mundo, tampoco me moriré por caminar entre palos de selfie durante unas horas.

Con todas estas palabras tan espontáneas que acabo de tirarte a la cara, no intento decirte nada e intento decírtelo todo.

Creo que sois inteligentes y que sabréis captar el mensaje que os intento enviar.

Si eres un turista empedernido, no me mates, que tampoco te odio tanto.

Simplemente quiero decíos que cada uno es libre de vivir la ciudad de la manera que más feliz le haga, pero que con la idea que vuelve la gente después de las vacaciones, en el 80% de los casos, es falsa.

Que Nueva York no deja de ser una ciudad sucia, vieja y que huele mal. Una ciudad de emigrantes de todos los países, de todos los colores. Una ciudad de locos y cuerdos, pero con más locos que cuerdos. Que como seas una persona con prejuicios mentales, lo vas a pasar mal, muy mal.

Mi consejo siempre es el mismo:

-No sigas guías, no planees nada. Piérdete sin miedo, porque de esa manera encontrarás lo que nadie antes ha encontrado. De esa manera vivirás tu Nueva York. Yo te cuento el mío, ¿pero porque no vivir el tuyo?

La diferencia de viajar a la ciudad y vivir en la ciudad no tiene comparación. Por eso a veces mis dedos escriben cosas afiladas como flechas. Pero con cariño y amor hermanos.

WhatsApp Image 2017-05-27 at 20.27.12 (1)Yo seguiré siendo de barrio, seguiré siendo de Brooklyn.

Un abrazo familia;

Mi querida escuela 

Hoy, catorce de abril del 2017, vuelvo a estar aquí, vuelvo a sentarme en el banco de siempre.

Edificio de la escuela
Cada vez que vuelvo a Nueva York vengo a éste sitio, no puedo remediarlo. De alguna manera, me hace mantener vivo lo que durante bastantes meses estuve viviendo. Aquí ya no queda nadie, todo se esfumó.

Hay mucha gente, muchos estudiantes, pero ya no queda nadie de mi familia, de la familia que creamos en aquellos maravillosos tiempos.

Punto de quedada
A veces cuesta pasar página. No es que cueste, es que a veces uno se niega a intentarlo. Cuesta cerrar algo que un día te hizo tan feliz, que te cambió la vida.

Por eso necesito venir aquí cada vez que vuelvo a Nueva York, para mantener viva la situación, para que no se me olvide nada.

Estoy aquí sentado, en nuestro punto de quedada antes de entrar a las clases, pero no llegará nadie, y por más que espere, no lo harán.

Escuela
A veces engañarnos a nosotros mismos nos hace felices, pero no deja de ser una felicidad falsa. A veces también duele menos una felicidad falsa, que afrontar la puta realidad.

De hecho, me he enterado de algo. Uno de mis profesores me dijo que ya no realizaban clases de las nuestras, que ahora solo hacen doctorados. Así que por quedar, ya no quedan ni los profesores.

Escuela
Pero yo sigo viniendo, porque éste es mi sitio.

Me voy a levantar y voy a seguir caminando por la cuidad, a disfrutar de estas calles que tanta paz e inspiración me transmiten.

La primera vez que llegué a ésta ciudad, me sentí pequeño, todo pasaba muy rápido y contundente. Pero ahora, me siento en casa.

Puerta de entrada
Los años pasan, y como el que no quiere la cosa, ya acumulo demasiadas historias en esta ciudad.

Eso sí, hoy quería rendirle homenaje a Kaplan, esa escuela que me recibió cuando decidí venirme a vivir a Nueva York por primera vez.

Y es cierto que cada vez que vengo a la ciudad, vivo un Nueva York diferente, pero el primero, fue el que marcó mi vida y la cambió para siempre.

Nos vemos en intagram: @elnydejoseph